¿Qué es el cáncer testicular?
El cáncer testicular es una enfermedad en la que se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos de uno o ambos testículos. Los testículos son dos glándulas con forma de huevo situadas dentro del escroto (una bolsa de piel floja que se encuentra justo debajo del pene). Los testículos se mantienen dentro del escroto gracias al cordón espermático, que también contiene los conductos deferentes y los vasos y nervios de los testículos. [2]
Comprender los testículos y su función
Los testículos son las glándulas sexuales masculinas y producen testosterona y esperma. Se mantienen en su lugar gracias al cordón espermático, que también contiene los conductos deferentes, los vasos sanguíneos y los nervios asociados a los testículos. Las funciones principales de los testículos son producir testosterona, la hormona sexual masculina, y generar esperma.
Las células germinales de los testículos producen espermatozoides inmaduros que viajan a través de una red de túbulos (tubos diminutos) y tubos más grandes hasta llegar al epidídimo (un tubo largo y enrollado situado junto a los testículos), donde los espermatozoides maduran y se almacenan. [2]
Tipos de cáncer testicular
El cáncer testicular suele originarse en las células germinales de los testículos. Existen dos tipos principales de tumores de células germinales testiculares:
Seminomas: Estos tumores son más sensibles a la radioterapia y, por lo general, crecen y se propagan más lentamente.
Nonseminomas: Estos tumores tienden a crecer y propagarse más rápidamente que los seminomas. Incluyen varios subtipos, como el carcinoma embrionario, el tumor del saco vitelino y el coriocarcinoma.
En ocasiones, un tumor testicular puede contener células seminomatosas y no seminomatosas. En tales casos, se trata como un tumor no seminomatoso debido a su naturaleza más agresiva.
Síntomas del cáncer testicular
Los síntomas del cáncer testicular pueden incluir:
Un bulto o inflamación en uno o ambos testículos.
Sensación de pesadez o molestia en el escroto.
Dolor o molestias en la parte inferior del abdomen o la espalda.
Cambios en el tamaño o la forma de los testículos.
Es importante acudir al médico si nota alguno de estos síntomas o cualquier cambio inusual.
Diagnóstico y tratamiento
El cáncer testicular se diagnostica mediante diversos métodos, entre los que se incluyen:
Exploración física: Un profesional sanitario comprobará si hay bultos o anomalías.
Ecografía: esta prueba de imagen ayuda a visualizar los testículos y detectar cualquier tumor.
Análisis de sangre: Estos análisis miden los marcadores tumorales que pueden indicar la presencia de cáncer.
Biopsia: En algunos casos, se puede realizar una biopsia para confirmar el diagnóstico.
El tratamiento del cáncer testicular depende del tipo y el estadio de la enfermedad. Los tratamientos habituales incluyen:
Cirugía: El testículo afectado puede extirparse mediante una intervención denominada orquiectomía.
Radioterapia: utilizada principalmente para los seminomas, este tratamiento se dirige a las células cancerosas.
Quimioterapia: Se utilizan medicamentos para destruir las células cancerosas o detener su crecimiento, especialmente en el caso de los no seminomas.
Póngase en contacto con un médico de un centro oncológico urológico para determinar el tratamiento adecuado para el tipo de cáncer. Es probable que también le realicen un análisis de sangre y pruebas de detección de cáncer para asegurarse de que el cáncer no se ha extendido a otros órganos. Investigue las etapas del cáncer testicular para comprender completamente esta afección.
Pronóstico y tasas de supervivencia
La buena noticia sobre el cáncer testicular es que es uno de los tipos de cáncer más tratables. Cuando se detecta a tiempo, la tasa de supervivencia es muy alta. Aproximadamente el 99 % de los hombres diagnosticados con cáncer testicular en fase inicial sobreviven y pueden volver a llevar una vida normal y activa. [1]
Explora los factores de riesgo del cáncer testicular para comprender mejor los riesgos de contraerlo.
Medidas preventivas y autoexploraciones
Aunque no existe una forma garantizada de prevenir el cáncer testicular, los autoexámenes regulares pueden ayudar a su detección temprana. Muchos casos de cáncer testicular son fácilmente tratables cuando los supervivientes de cáncer detectan un tumor testicular durante un autoexamen. Realizar un autoexamen testicular mensual consiste en comprobar si hay bultos, durezas o hinchazón en los testículos. Este sencillo examen se puede realizar en la ducha, cuando la piel del escroto está relajada.
Conclusión
El cáncer testicular es una enfermedad grave, pero muy tratable, especialmente cuando se detecta a tiempo. Comprender los síntomas, realizarse autoexploraciones periódicas y acudir al médico a tiempo son fundamentales para controlar y superar esta enfermedad. Para obtener más información y apoyo, consulte a un profesional sanitario o visite los recursos proporcionados por la Fundación contra el Cáncer Testicular.