Cómo el cáncer testicular y sus tratamientos pueden afectar a la fertilidad: comprender la supervivencia a largo plazo
El cáncer testicular es un problema de salud importante para los hombres jóvenes, que suele afectar a aquellos con edades comprendidas entre los 15 y los 35 años. Además de los retos físicos y emocionales inmediatos que plantea la enfermedad, es fundamental abordar sus repercusiones en la supervivencia a largo plazo, centrándose especialmente en la fertilidad y la salud sexual. El objetivo de este artículo es informar a los hombres jóvenes sobre cómo el cáncer testicular y sus tratamientos pueden afectar a la fertilidad y qué medidas proactivas se pueden tomar para gestionar estos efectos.
Comprender el cáncer testicular
El cáncer testicular, aunque relativamente poco frecuente, es el cáncer más común en hombres jóvenes. Se origina en las células germinales de los testículos. La detección y el tratamiento tempranos suelen conducir a altas tasas de supervivencia, con más del 95 % de los hombres sobreviviendo al menos cinco años después del diagnóstico. Sin embargo, tratamientos como la cirugía, la radiación y la quimioterapia pueden tener efectos secundarios significativos, siendo uno de los más preocupantes su impacto en la fertilidad.
Cómo afecta el cáncer testicular a la fertilidad
La fertilidad puede verse comprometida tanto por el cáncer en sí mismo como por los tratamientos empleados para combatirlo:
1. Cirugía (orquiectomía)
Una orquiectomía consiste en la extirpación de uno o ambos testículos. Aunque la extirpación de un testículo no siempre conduce a la infertilidad, ya que el testículo restante puede seguir produciendo esperma y testosterona, en algunos hombres puede afectar significativamente a la producción de esperma y a la fertilidad en general.
2. Radioterapia
La radioterapia se dirige a las células cancerosas, pero también puede dañar las células sanas, incluidas las del testículo restante. Incluso dosis de radiación relativamente bajas pueden reducir la producción de esperma, a veces de forma permanente. Proteger el testículo restante puede ayudar a reducir este riesgo, pero no siempre es posible prevenir todo el daño.
3. Quimioterapia
Los fármacos quimioterapéuticos son potentes y pueden afectar a las células que se dividen rápidamente, incluidas las células productoras de esperma. El impacto de la quimioterapia en la fertilidad puede variar en función del tipo y la dosis de los fármacos utilizados. Algunos hombres pueden experimentar una reducción temporal en la producción de esperma, mientras que otros pueden sufrir daños permanentes.
Evaluación de la fertilidad antes del tratamiento
Dado el potencial de los tratamientos para afectar la fertilidad, es importante que los pacientes hablen sobre la preservación de la fertilidad con su equipo de atención médica antes de comenzar el tratamiento. A continuación, se indican algunos pasos a tener en cuenta:
Banco de esperma
El banco de esperma, o criopreservación, es un proceso mediante el cual se recoge y almacena esperma para su uso futuro. Es una forma habitual y eficaz de preservar la fertilidad, especialmente para aquellas personas que se someten a tratamientos que podrían poner en peligro su capacidad para tener hijos en el futuro.
Evaluación hormonal
Antes de comenzar el tratamiento, los médicos pueden evaluar los niveles hormonales para comprender el estado basal de la fertilidad. Esto puede ayudar a comprender el alcance del daño potencial después del tratamiento.
Extracción de espermatozoides testiculares (TESE)
Para aquellos que no pueden producir esperma mediante la eyaculación, se pueden utilizar procedimientos como la TESE para extraer esperma directamente de los testículos. Este método a veces se puede emplear antes de comenzar el tratamiento.
Fertilidad después del tratamiento
Después de completar el tratamiento contra el cáncer, los pacientes deben seguir controlando su estado de fertilidad. A continuación se presentan varias estrategias y consideraciones para la fertilidad después del tratamiento:
Pruebas periódicas de fertilidad
Los hombres que se han sometido a tratamiento deben realizarse análisis de esperma periódicos para comprobar si se producen cambios en el recuento, la motilidad y la morfología de los espermatozoides. Estas pruebas pueden ayudar a determinar si la fertilidad mejora con el tiempo o si es necesario realizar más intervenciones.
Terapia hormonal
Si los niveles de testosterona se ven significativamente afectados por el tratamiento contra el cáncer, se puede recomendar una terapia de reemplazo hormonal (TRH). Sin embargo, es importante equilibrar esto con los posibles objetivos de fertilidad, ya que la TRH a veces puede suprimir aún más la espermatogénesis.
Técnicas de reproducción asistida (TRA)
Para quienes se enfrentan a una infertilidad persistente tras el tratamiento, las técnicas de reproducción asistida pueden ofrecer posibles soluciones:
- Inseminación intrauterina (IUI): consiste en introducir esperma directamente en el útero de la mujer para facilitar la fecundación.
- Fecundación in vitro (FIV): Consiste en combinar óvulos y espermatozoides fuera del cuerpo y luego implantar el embrión en el útero.
- Inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI): proceso en el que se inyecta un solo espermatozoide directamente en un óvulo, utilizado junto con la FIV.
Apoyo emocional y psicológico
El impacto del cáncer testicular en la fertilidad y la salud sexual puede ser muy difícil, tanto emocional como psicológicamente. Buscar apoyo es un paso crucial para gestionar estos cambios:
Grupos de asesoramiento y apoyo
El apoyo emocional se puede obtener a través de asesoramiento y grupos de apoyo entre pares. Hablar con otros hombres que se han enfrentado a retos similares puede proporcionar consuelo y consejos prácticos.
Comunicación abierta
Mantener una comunicación abierta con la pareja sobre cuestiones relacionadas con la fertilidad y la salud sexual puede ayudar a abordar estos temas de forma conjunta y a reducir la ansiedad.
Orientación profesional
Los psicólogos clínicos o terapeutas sexuales especializados en la supervivencia al cáncer pueden ofrecer estrategias personalizadas para afrontar los cambios y mantener una relación sexual saludable.
Llevar un estilo de vida saludable
Después del tratamiento, adoptar un estilo de vida saludable puede favorecer el bienestar general y, potencialmente, mejorar la fertilidad:
Dieta equilibrada y ejercicio físico
Una dieta rica en vitaminas y minerales, combinada con ejercicio físico regular, puede favorecer la salud y mejorar potencialmente la calidad del esperma. Evitar fumar, limitar el consumo de alcohol y controlar el estrés también son factores cruciales para mantener la fertilidad.
Evitar las toxinas
La exposición a toxinas ambientales, como pesticidas y metales pesados, puede afectar negativamente a la salud del esperma. Tomar medidas para evitarlas puede ser beneficioso.
Avanzando
El cáncer testicular, aunque es muy tratable, plantea importantes retos para la fertilidad y la salud sexual. Al comprender estos impactos y tomar medidas proactivas, como el almacenamiento de esperma, el control regular de la fertilidad y la búsqueda de apoyo emocional, los hombres jóvenes pueden gestionar mejor su supervivencia a largo plazo. El diálogo abierto con los profesionales sanitarios, las parejas y las redes de apoyo es esencial para afrontar estos cambios y mantener una vida plena después del cáncer.